Hoy os hablamos sobre los productos de "AsturSabor", especializados en conservas asturianas desde 1965. Productos con ingredientes naturales, razas autóctonas de Asturias y elaborados o cocinados de manera tradicional.
Su historia comienza en 1965, como hemos dicho, en las fiestas de San Mateo, cuando se iniciaron en hostelería y abrieron el "Bar Restaurante Naves". Posteriormente, se extendieron y terminaron por formar, respetando la tradición familiar, el "Catering Judith". Su profesionalidad y calidad está avalada por la satisfacción de sus clientes y por el reconocimiento de su catering, quedando finalistas en los "Premios Recetas de Navidad Topgel".
Su nuestro afán de seguir mejorando y evolucionando desde sus servicios de hostelería y catering, pusieron en marcha en 2014 una nueva gama de productos elaborados de forma artesanal en Asturias. Sus conservas tienen un alto nivel de exclusividad tanto del producto en sí por su novedad, ya que están envasados y listos para servir, como en su calidad -ingredientes 100% asturianos-. Algunos de sus productos son: Caldereta de cordero Xaldu, cerdo asturcelta a la sidra y pollo de pinto de Caleya. ¡Deliciosos!
El próximo sábado día 26 de noviembre, tendremos una degustación en exclusiva de sus productos en nuestros establecimientos "La Comercial Narváez" y "Oh! Delicatessen" de 12 a 14 horas. ¡Te invitamos a probar estas delicias con nosotros!
Nos despedimos por esta vez y esperamos leernos pronto en la próxima entrada.
Este fin de semana bajamos a Extremadura en busca y captura de los mejores jamones de Señorío de Montanera, nuestro grupo de ganaderos expertos en ibéricos por excelencia. Se trata de un conjunto de más de 60 ganaderos tradicionales con dehesas de encinas y alcornoques en Extremadura, Andalucía y el Alentejo portugués, donde se crían cerdos de raza ibérica pura. El núcleo de sus instalaciones se encuentra en Badajoz, donde se ubican los secaderos y bodegas naturales excavadas en roca que permiten la elaboración y maduración natural.
El jamón de bellota de Señorio de Montanera procede de cerdos ibéricos puros, criados en libertad, alimentados con bellota con un sabor y aromas únicos. Elaborados de forma tradicional, su periodo de curación supera los tres años y cada pieza se encuentra entre los seis y los ocho kilos y medio. Contienen un doble marcado: el primero procedente de la D.O.P. de la Dehesa de Extremadura y de la propia empresa, asegurando así su trazabilidad (finca de procedencia, reposición de bellota, peso, fecha de perfilado, salación, estancia en secaderos y bodegas).
Logo de Señorio de Montanera.
Descendiente del jabalí mediterráneo, la adaptación y selección natural con el paso del tiempo han dado lugar a un animal que forma parte esencial de este ecosistema y permite y asegura la supervivencia del mismo. Criados y alimentados en total libertad, basan su dieta en productos naturales de la dehesa. Más tarde, durante la época conocida como Montanera (época de la bellota), se alimentan básicamente de este fruto rico en glúcidos y ácidos grasos, responsables de la futura jugosidad, aroma, sabor y textura de la pieza.
La raza ibérica es característica por acumular mayor contenido en grasa monoinsaturada que otras razas. Además la bellota y la hierba incrementan en el cerdo ibérico las cantidades de ácido oleico y de tocoferoles que actúan como vitaminas y potentes antioxidantes naturales, aumentando la fracción del colesterol beneficioso. El consumo moderado de estos alimentos tiene un efecto protector frente a las enfermedades cardiovasculares, adquiriendo el rango de productos saludables; un producto entre los de mejores características nutricionales que disponemos en la dieta mediterránea, y que se ha convertido en una auténtica y apreciada exquisitez.
Manteniendo la tradición heredada, pero apoyándose en las nuevas tecnologías, los descendientes de los antiguos ganaderos han mejorado el proceso elevando el control de calidad e higiene. Actualmente los censos han aumentado en todas las regiones proliferando los sistemas intensivos y los semiextensivos, junto al tradicional sistema extensivo. Sin embargo, la habilidad y experiencia del hombre, sus conocimientos y sensibilidad heredados, siguen siendo imprescindibles en un largo proceso de elaboración que requiere de 2 a 3 años en los que para alcanzar los mejores resultados son necesarias paciencia y cuidado.
Cerdos paseando por la dehesa.
Todos los jamones que incorporamos a nuestras tiendas son escogidos y calados uno a uno para ofrecer la mejor calidad y el mejor sabor, partiendo de la base de la excelencia de los productos de Señorío de Montanera. Así mismo, somos la única empresa en Madrid que provee estos manjares.
Nos despedimos por esta vez y esperamos leernos pronto en la próxima entrada.
Hoy hemos recibido un nuevo palé de jamones Grupo Montesano, uno de nuestros proveedores del mejor jamón ibérico de Extremadura. El Grupo Montesano es una empresa líder en la elaboración de alimentos cárnicos que apuesta por la innovación y creación de nuevos productos pensando siempre en la calidad y en el ahorro para sus clientes. Nació hace más de 40 años de la mano de Don Martín García Garzón en las Islas Canarias, hoy en día asentada nacional e internacionalmente.
Logo de Montesano.
Existe una gran confusión entorno a las acepciones del jamón: pata negra, de bellota, de recebo, ibérico, de jabugo... El jamón ibérico se refiere a la raza del mismo, y es su alimentación la que lo clasifica (de bellora, de cebo de campo y de cebo).
Distinción entre los jamones Grupo Montesano.
Como bien hemos dicho, la distinción entre los jamones ibéricos se debe a su alimentación, mientras que el jamón ibérico de bellota procede de cerdos que son alimentados exclusivamente con bellotas e hierbas durante la montanera, campeando por las dehesas, el jamón ibérico de cebo procede de cerdos alimentados a base de pienso en una granja. El jamón ibérico de cebo de campo es una mezcla de ambos ya que son alimentados por piensos pero complementando su alimentación en el campo al menos durante 60 días.
Estas tres categorías deberán llevar también la mención "100% ibérico" o "ibérico" en función de la pureza de la raza. En caso de animales cruzados deberá indicarse obligatoriamente en la etiqueta el porcentaje de raza ibérica, exigiéndose un mínimo del 50% para ser considerado ibérico (y siempre que la madre sea ibérica).
Selección de jamones Grupo Montesano.
Una de nuestras razones de ser es la "selección de productos naturales", por eso escogemos el mejor jamón ibérico, rico en proteínas y vitamina B1, zinc, hierro y magnesio. Sin embargo, la proporción grasa es elevada en la categoría de ácidos grasos mono insaturados, como el ácido oleico, que ayudan a mantener un adecuado nivel de colesterol.
Los productos de Grupo Montesano cumplen con la norma de calidad para la carne, el jamón, la paleta y la caña de lomo ibéricos, preservando así un modelo productivo tradicional ligado a la raza del cerdo ibérico y a su ecosistema, la dehesa, que determinan tanto la calidad como la sostenibilidad de una producción ganadera unida a la tradición y el medio natural.
Nos despedimos por esta vez y esperamos leernos pronto en la próxima entrada.
Hoy venimos a hablaros de la nueva incorporación a nuestros productos, los embutidos procedentes del gochu asturcelta. Se trata de una raza porcina autóctona que se encuentra incluida en el Catálogo Oficial de Razas de España, realizado por la asociación encargada de la gestión del libro genealógico de la raza, ACGA.
Las características morfológicas son las que se contemplan en el estándar racial publicado en el BOPA el 22 de mayo del 2007:
Cabeza: grande, ancha y alargada. Perfil subcóncavo, con los ojos pequeños y las orejas largas, caídas y dirigidas hacia adelante. El hocico ancho, apretado y cóncavo.
Cuello: estrecho y largo.
Tronco: con la línea dorso-lumbar algo arqueada y estrecha. Anca caída, costillar aplanado y vientre recogido.
Piel: gruesa con abundantes cerdas largas y fuertes.
Mamas (en las hembras): seis pares.
Testículos (en los machos): bien formados en longitud y tamaño.
Extremidades: largas y huesudas. Pezuñas duras.
Rabo: muy largo, sin enroscas y con cerdas en el extremo.
Peso: entre 180-230 kg (en las hembras) y 230-280 kg (en los machos).
Alzada: alcanza los 80 cm.
Longitud: desde la nuca hasta el nacimiento del rabo puede llegar hasta 1.5 metros.
Color: blanco, negro y/o con manchas blancas y negras.
El cerdo asturiano, gochu asturcelta o gochu´l país fue durante siglos un pilar fundamental en la economía de las ganaderías asturianas y fuente importante de proteína en la dieta familiar. Su carácter dócil, rústico, productivo y de fácil adaptación a un medio como el asturiano, agreste y húmedo con épocas de escasez de alimentos, fue durante cientos de años una de las herramientas en las que sustentó su supervivencia en las caserías asturianas, constituyendo uno de los más importantes aportes de alimento. En una sociedad rural en la que la ganadería principal estaba constituida por rumiantes, vacas principalmente, ovejas y cabras, el cerdo era un complemento que ayudaba a mantener la biodiversidad y el aprovechamiento racional de los alimentos obtenidos de pastos y montes con la máxima eficiencia.
Esta situación fue mantenida hasta aproximadamente la mitad del pasado siglo cuando, paradójicamente, las características anteriormente citadas que permitían buenas producciones a bajo coste en sistemas principalmente extensivos y que le permitieron ser el artífice del arranque de una floreciente industria chacinera gracias a su producto de calidad contrastado, fueron las responsables de su regresión tanto en censo como en distribución geográfica.
La introducción de nuevos sistemas de producción intensivos como consecuencia de un incremento exponencial de las necesidades de proteína animal en las ciudades, que en esos momentos crecían vertiginosamente debido a la emigración del medio rural al urbano, el incremento en el nivel adquisitivo de los trabajadores urbanos y, por otro lado, las políticas forestales de aprovechamiento de los montes de los años 1940/50, que despojaron al gochu asturcelta del hábitat en el que se había alimentado hasta entonces, fueron algunas de las causas que hicieron que pasara a ser uno de los ganados que más se vendían (224.000 cerdas madres del tronco céltico en 1955) a desaparecer de las estadísticas oficiales en 1978.
Como siempre ocurre en los casos de razas bien adaptadas al medio, los ejemplares que sobrevivieron a la introducción de razas foráneas adaptadas exclusivamente a la explotación intensiva lo hicieron en aquellos lugares donde se mantuvieron sus condiciones extensivas de explotación por ser zonas desfavorecidas no aptas para producciones estandarizadas.
Es por esta razón por la que tanto nos alegra hablaros de la incorporación de los productos del gochu asturcelta ya que después de años siendo una especie protegida tiene las mejores cifras y está permitido (y recomendado su consumo).
Nos despedimos por esta vez y esperamos leernos pronto en otra entrada.