sábado, 10 de diciembre de 2016

Invierno: frutas y verduras de temporada

Hoy os traemos una entrada un poco más especializada. Como sabréis, contamos con una sección de frutas y verduras en nuestro establecimiento de Oh! Delicatessen. Nos esforzamos por brindar a nuestros clientes los productos de mayor calidad siempre adecuados a la temporada estacional en la que estemos y siempre en pequeñas cantidades para cuidar los alimentos al máximo y ofrecerlos en sus mejores condiciones.



Esta estación se caracteriza por días más cortos, noches más largas y temperaturas más bajas, por tanto, nos resultan más apetecibles las verduras que pueden cocinarse en caldo y las frutas que nos ayuden a reforzar nuestro sistema inmunitario.



Dependiendo del ciclo reproductivo de algunos frutales o de su lugar de cultivo, podemos encontrar durante todo el año algunas frutas como el limón, el plátano, el aguacate, el kiwi, la piña y el mango.
  • En el caso del limón, el kiwi y el mango, se tratan de frutas muy ricas en vitamina C que fortalecen el sistema inmunitario. 
  • El plátano y el aguacate, en cambio, son frutas ricas en potasio y magnesio, que intervienen en el buen estado de los nervios y los músculos, así como en la formación de los huesos. 
  • El kiwi, el plátano, el mango y el aguacate son frutas con un alto contenido en fibra para ayudar al buen tránsito intestinal.
En el caso concreto del invierno, las frutas más típicas son:
  • La manzana, que tiene un alto contenido en agua (85%) y en fibra, y aporta pocas calorías. Además, es rica en elementos fitoquímicos, los flavonoides, que tienen propiedades antioxidantes. Si se come cruda, estimula el tránsito intestinal, y si se come cocida o rallada, como produce pectina (un jugo espeso y marrón), tiene efectos astringentes. Hay manzanas de diferentes tipos, y algunas muy conocidas, como la "Red Delicious", "Starking", "Golden Delicious", "McIntosh", que provienen de Estados Unidos, "Reineta" de Canadá, "Granny Smith" de Australia o la neozelandesa "Royal Gala". Por ello que se encuentran en el mercado desde el mes de septiembre hasta el mes de junio del año siguiente.
  • Los cítricos, como las naranjas, las mandarinas y los pomelos, frutas que contienen ácido cítrico (responsable de su característico sabor ácido), que potencia la acción de la vitamina C. Esta vitamina, además de reforzar el sistema inmunitario y prevenir las infecciones, favorece la absorción del hierro de los alimentos e interviene en la formación de los huesos, los dientes, las articulaciones y los glóbulos rojos. Los cítricos también contienen aceites esenciales que podemos obtener sólo de estas frutas.
  • Las fresas y fresones también son frutas ácidas propias del invierno, ricas en vitamina C. Tanto los cítricos como los fresones tienen muy pocas calorías y contienen mucha agua y fibra.
  • Los frutos secos, como la avellana, la almendra, las nueces y los piñones, se recolectan en otoño pero, como se guardan en óptimas condiciones, se consumen en abundancia durante el invierno. Tienen unas propiedades muy beneficiosas para el organismo, ya que contienen grasas saludables (omega 3). Además, son una fuente muy importante de proteína vegetal. Contienen gran cantidad de minerales (potasio, magnesio, calcio y fósforo) y vitaminas (como la A, el grupo B y E). El contenido en sal es muy bajo y ayudan a controlar los niveles de
    colesterol y triglicéridos en la sangre. Todos son ricos en fibra.
En el caso de las verduras, podemos encontrar la mayoría durante todo el año gracias a las técnicas de cultivo que existen actualmente, como los invernaderos, aún así, os dejamos con las especialidades del invierno:
  • Existe una variedad de calabaza de otoño que tiene la piel gruesa y que se encuentra también en invierno. Aporta fibra soluble muy beneficiosa rica en betacarotenos, una vitamina con poder antioxidante.
  • Dos verduras de invierno hacen honor a su nombre, porque tienen un color verde intenso, son las espinacas y las acelgas. Este color verde oscuro indica que contienen provitamina A y, sobre todo, una buena cantidad de ácido fólico.
  • El cardo es poco habitual en las mesas, pero de él se consumen las pencas y se puede encontrar en conserva. Tiene efectos protectores sobre el hígado.
  • La alcachofa tiene un contenido muy alto en potasio, magnesio, fósforo y fibra. Los compuestos responsables de sabor amargo tienen un efecto muy beneficioso sobre el hígado y la vesícula biliar.
  • La escarola y la endibia son muy ricas en potasio y ácido fólico.
  • Una verdura muy desconocida es la borraja. Se puede encontrar en conserva o congelada, como cualquier otra verdura. Debido a que contiene mucho potasio y magnesio, tiene un efecto depurativo y diurético muy importante.
  • Una familia imprescindible y muy presente en invierno es la de las crucíferas: la coliflor, las coles de Bruselas, la col, el brócoli y sus variedades.

Nos despedimos por esta vez y esperamos leernos pronto en otra entrada.

¡Un saludo!

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